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Murió el Indio Solari. ¿Y el rock nacional como lo conocíamos?
El fallecimiento del Indio Solari se encuadró entre otros inolvidables de la Argentina, con la gente en el Obelisco y un masiva despedida en Villa Domínico.Alejo Smirnoff
El nombre de la banda surgió del reparto de buñuelos en las fundacionales funciones del Teatro Lozano de La Plata y el Polaco Bar de Salta de 1978, pero fue en los ‘80s cuando nos sorprendieron irrumpiendo en Prensario —de la mano de DBN como distribuidor que respetaba sus formas— en lo alto del otrora ranking de la revista desplegado en dos a todo color. En 1985 ya vendieron oficialmente más de 150.000 copias cuando ya les funcionaba el antimárketing, que habían iniciado por falta de recursos y luego continuaron buscando diferenciarse.
Su música inspiró al rock más crudo, barrial y callejero de las décadas siguientes, tomando distancia de las canciones que venían de los ‘70s con Charly García, Fito Páez y Luis Alberto Spinetta, o el pop de Soda Stéreo. Pero además de lo sonoro, lo relevante en Los Redonditos de Ricota y luego en el Indio Solari con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado fue la manera de hacer las cosas. No promoverse en los medios tradicionales de los primeros años de la democracia y la era Menem, cuyos símbolos con una TV fuerte fueron Juan Alberto Mateyko, Marcelo Tinelli y hasta Xuxa, con la contraposición de Mario Pergolini. Pero también, hacer grandes shows aislados —transformados luego en ‘misas ricoteras’— en lugares provinciales o estadios de fútbol atípicos como Huracán —en el ’93—y Racing—‘98—, que recién muchos años después tomó la industria y hoy se imponen. Allí nació el famoso ‘pogo multitudinario’, que tanto quisieron repetir otras bandas, e incluso llevó a pedir a los vecinos del estadio de River a reclamar por los efectos en el suelo. El show que finalmente dieron en Núñez en el 2000 se marcó por la reprimenda en vivo del Indio a su propio público —como Perón en la plaza, si se quiere, al no poder ya controlarlo— y los desmanes, como luego se repitieron con él en soledad en Olavarría con dos muertos y un juicio. Eso también es parte o la evolución de sus métodos inolvidables.
¿Estuvo bien? Por supuesto que sí, pues el Indio Solari junto Skay y la Negra Poli, como después solista, demostró a toda una generación lo que era estar vivos y que el rock nacional como expresión tras la dictadura y la vuelta a la democracia no sería, en los 80s y 90s, un te servido a las cinco de la tarde. No fue el único, pero si por lejos el más trascendente.
Vale preguntar de nuevo, desde el punto de vista de la industria musical que es la que me atañe en Prensario. ¿Estuvieron bien? Si, también. El suceso y la repercusión, como la venta de discos, tickets y merchandising solo tuvieron imitaciones posteriores. Igualmente, cabe siempre considerar algunos reparos, sobre todo los grises a los protocolos de seguridad que son intrínsecos a todo show, como descubrió el Indio y Callejeros en Cromañón con su competencia de bengalas, tal vez queriendo emular tanta grandeza.
Está claro que el Indio y los demás miembros de los Redondos querían ganar dinero y lo hicieron, más allá del antimárketing. La discusión final tras el show de 2001 en el Kempes de Córdoba entre ellos fue monetaria, supuestamente—vanguardia mediante— por los nuevos derechos audiovisuales de los shows anteriores en estadios. Eso no está mal en una sociedad capitalista; su antinomia con la industria pasa simplemente por la manera de hacer las cosas, no por si el Indio y la banda estaban incluidas en ella o no, que claramente lo estuvieron.
Tal vez el debate, más de industria, es si esa inspiración que provocaron en tantas bandas fue positiva para sus propios sucesores. Los Redondos y el Indio nunca salieron al exterior, e influyeron en un rock ‘demasiado nacional’ que se agota en parte al no tener salida —ni visión para hacerlo— al exterior. Hoy el Cosquín Rock de José Palazzo está demostrando que el rock nacional puede cruzar fronteras con los productores y contactos—otra vez la industria de aliada y no opositora— correctos. El antimárketing sirvió en épocas diferentes, no siempre vale para las bandas nuevas. Lo mismo el gusto de hacer un único show por año y grande, como hace ahora La Renga. No es para todos.
Tomo ahora la pregunta efectista que expresé en el título de este editorial. Murió el Indio Solari. ¿Lo hizo también el rock nacional como lo conocíamos? Más allá de los buenos exponentes que se mantienen y otros nuevos, la mayoría de los nuevos consagrados a los que mejor les va en Estados Unidos, España, los Gardel y el Latin GRAMMY, son parte del auge urbano. Mi amigo Walter Kolm, creador discográfico de Ataque 77 y los Auténticos Decadentes desde la misma época en DBN con Radio Trípoli, dijo hace más de 10 años que lo urbano era el nuevo pop. ¿Es también el nuevo rock? ¿O hay un nuevo hijo mestizo? Temas de nueva autopercepción e identidad, muy en boga también hoy en los jóvenes.